PINCELADAS DE UNA FESTIVIDAD MARINERA

Dedicado a Nuestra Señora del Carmen, Patrona de los Submarinistas Malagueños.

Con cuanta emoción y sentimiento mariano, me pongo a escribir este ramillete de recuerdos, cuando el esplendor pujante de la primavera se hace presente con su luz y colorido en el espacio evocador de nuestras vidas. Es el momento de la exaltación de lo bello, del amor, de la alegría, son los prolegómenos que conducen inexorablemente al gran día de los malagueños: la festividad de Nuestra Señora del Carmen, a cuya Imagen Sagrada le rinden su mejor tributo y emoción.

En ese tránsito mágico de la noche de víspera al jubiloso despertar de la aurora, surge un espacio confidente cuya devota complicidad de la fe y exaltación se hace presente en la laboriosidad con que se entregan los miembros de su Asociación, para erigir en la playa de la Malagueta el precioso altar en el que el día siguiente será entronizada la Imagen de la Virgen tras emergerla de la profundidad marina a la superficie. Como parte integrante de la Asociación, me cabe el honor, desde hace algunos años, de dirigir su instalación y ornato, pudiendo confesarles, ser una de las más gratificantes experiencias por mi vividas, por todo cuanto junto a ello se desarrolla impregnado de sentimiento espiritual y humano: No hay lugar para el cansancio, todo se conjuga a través de unas constantes de latido subliminal.

La noche se viste de color carmelitano y su estirpe se transforma en pórtico reverente del más excelso marianismo. Es la noche que precede a la gran festividad de Nuestra Señora del Carmen y por ello hay que entregar lo mejor de sí a la Madre de cuyos benditos hombros cuelga el perenne milagro de su escapulario, norte seguro de salvación y misericordia.

Será sobre el mullido espacio de la playa de la Malagueta donde  veremos a Nuestra Señora expuesta a la contemplación de los malagueños recibiendo el fervoroso homenaje de sus devotos que alcanzará su culminación cuando Ella, bendiga desde su corazón de madre a cada uno de los allí presentes. ¡Cuantas confidencias de amor…!, ¡cuantos sentimientos y lágrimas inmutables aletearán emocionados por el aire buscando un lenitivo a tanta pena…!. Un inesperado escalofrío se apoderará de cada uno de los allí presentes cuando la tarde se aproxime a su ocaso. Entonces todo el ciclo anual de espera habrá consumado su trayectoria inflexible. Se apagarán las luces de la fiesta mientras que desde su trono de gracia seguirá otorgando al pueblo sus favores, su sonrisa, sus bendiciones. ¡Solícita protectora de las almas… conduce el frágil timón de nuestra  barquilla y haz que nunca zozobre en mares procelosos de la vida. Son muchos los gratos recuerdos que jalonan desde la eternidad las bellas crónicas de tus dádivas a pesar del dolor que te causan nuestras ingratitudes.

Yo quisiera por ello desde este gratificante espacio que generosamente se me brinda, proclamar mi filial amor de fidelidad al Santo Escapulario, enseña invencible de tu advocación, y preservar junto a ti protegido bajo tu manto.

A modo de colofón y en turno obligado de gratitudes quisiera manifestar mi estima y reconocimiento a todos cuantos desde la Asociación de Submarinistas depositan en mi, año tras año su confianza, propiciando mi ilusionada participación en el desarrollo de tan señalado acontecimiento al que siempre dedicaré lo mejor de mi y la más exquisita y sutil de mis emociones.

Con un ¡viva! Sonoro y apasionado a Nuestra Señora del Carmen, reciban todos ustedes un efusivo saludo.

TOMAS LAVAT


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